StateCDR-8. Escenarios compatibles con el Acuerdo de París: el volumen y el ritmo de escalado que exige la CDR

Para entender la importancia de la CDR (Capture Dioxide Removal), hay que saber el nivel de captura, contaminación del aire y objetivos a los que se quiere llegar. Por ello, el octavo capítulo del informe “The State of Carbon Dioxide Removal, 3rd Edition” examina qué niveles de CDR serían coherentes con el Acuerdo de París, comparando la captura de CO₂ atmosférico en escenarios de modelos integrados con la CDR observada hoy y destacando que los volúmenes necesarios son mucho mayores y combinan tanto métodos convencionales como novedosos.

El capítulo se centra en escenarios de trayectorias de emisiones y remociones que limitan el calentamiento a bien por debajo de 2 °C y, en particular, a 1,5 °C. Utiliza conjuntos de escenarios procedentes de modelos de evaluación integrada (IAM) y otros estudios para analizar cuánta CDR se despliega en estos caminos y cómo se reparte entre métodos, regiones y periodos temporales. La CDR se considera siempre en combinación con reducciones rápidas y profundas de emisiones; el capítulo recalca que la CDR no sustituye a la mitigación, sino que la acompaña, primero reduciendo emisiones netas, luego compensando emisiones residuales y, en algunos casos, contribuyendo a alcanzar emisiones netas negativas tras un pico de temperatura.

Niveles de CDR en escenarios compatibles

Analizando escenarios de máxima ambición para 1,5 °C, el capítulo muestra que la CDR requerida crece sustancialmente a lo largo del siglo. En torno a 2030, los escenarios que combinan fuertes reducciones de emisiones con CDR despliegan del orden de 2,9 GtCO₂ al año de remociones, frente a los 2,2 GtCO₂ al año que se remueven hoy. Hacia 2050, la CDR en estos escenarios alcanza niveles de varias gigatoneladas al año, con valores medianos que rondan los 8–9 GtCO₂ anuales y con algunos escenarios que superan el umbral de 10 GtCO₂. La mayor parte de estos volúmenes los aporta la CDR convencional basada en el uso de la tierra en las primeras décadas, pero la CDR novedosa se vuelve decisiva en el periodo 2030–2050.

Los escenarios considerados muestran que la CDR novedosa escala desde niveles casi nulos hoy a decenas de megatoneladas en 2030 y a varias gigatoneladas hacia mediados de siglo. En muchos de estos caminos, la CDR novedosa crece más rápido que cualquier tecnología climática conocida, con tasas de expansión similares o superiores a las de la solar fotovoltaica o los vehículos eléctricos en sus fases de auge.

Comparación con la CDR observada y con compromisos actuales

El capítulo compara estos niveles de CDR con la CDR que se observa hoy y con la que aparece en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) y en las estrategias de largo plazo de los países. Mientras los escenarios de máxima ambición para 1,5 °C requieren unos 2,9 GtCO₂ al año de CDR en 2030, los compromisos actuales de los países solo alcanzan unos 2,5 GtCO₂ al año, lo que genera una brecha de unos 0,3 GtCO₂ anuales. Esa brecha se agranda con el tiempo: alrededor de 1,2 GtCO₂ al año hacia 2035 y más de 5 GtCO₂ al año hacia 2050, cuando los niveles de CDR prometidos por los países quedan por debajo de todos los escenarios analizados coherentes con el Acuerdo de París.

El capítulo también señala que, aunque los anuncios corporativos suman más de 5 GtCO₂ al año de CDR hacia 2050, estos compromisos no están siempre respaldados por planes concretos y su credibilidad es desigual. Además, una parte de ellos se centra en CDR novedosa de alta durabilidad y coste elevado, lo que plantea dudas sobre su viabilidad sin políticas fuertes de apoyo y demanda.

Variedad de escenarios de la CDR

Una característica importante de los escenarios del Acuerdo de París es que combinan múltiples métodos de CDR. En el corto plazo, hasta 2030, domina la CDR convencional: expansión y mejora de bosques, gestión de tierras agrícolas, restauración de turberas y ecosistemas costeros. En el periodo 2030–2050, la CDR novedosa crece rápidamente: bioenergía con captura y almacenamiento (BECCS), captura directa de CO₂ del aire con almacenamiento geológico (DACCS), meteorización mejorada, biochar y otros métodos pasan de ofrecer remociones marginales a aportar volúmenes de gigatoneladas en los escenarios más ambiciosos.

El capítulo insiste en que ninguno de los escenarios se basa en un solo método; existe un repertorio de CDR donde distintos enfoques se complementan y, en muchos casos, se limitan mutuamente debido a restricciones de tierra, agua, energía, biomasa y aceptabilidad social. También muestra que los escenarios que dependen en exceso de uno o dos métodos específicos tienden a estar más cerca de los límites de sostenibilidad.

Ritmos de escalado y comparación con otras tecnologías

El capítulo dedica espacio a comparar los ritmos de crecimiento de la CDR novedosa requeridos por los escenarios con las trayectorias históricas de otras tecnologías. Para ilustrar lo ambicioso pero no totalmente inédito de estos ritmos, se construyen analogías con la expansión de la solar fotovoltaica, los vehículos eléctricos y la síntesis de amoníaco. Los resultados muestran que, para seguir un camino compatible con 1,5 °C, la CDR novedosa tendría que crecer en una banda de tasas que se sitúa entre las observadas para los vehículos eléctricos y la solar fotovoltaica en sus periodos de mayor expansión.

El mensaje es doble: por un lado, el escalado necesario es extremadamente rápido y exigente; por otro, las tasas requeridas no son completamente desconocidas en el ámbito de tecnologías climáticas, lo que sugiere que, con políticas fuertes y señales de demanda claras, podría ser posible acercarse a estas trayectorias.

Implicaciones de sostenibilidad y límites

El capítulo también explora las implicaciones de sostenibilidad de desplegar CDR a los niveles que aparecen en los distintos escenarios. Señala que la CDR convencional basada en la tierra puede competir con otros usos como la producción de alimentos y la conservación de biodiversidad, y que depender en exceso de ella puede generar presiones indeseables sobre ecosistemas y comunidades. En cuanto a la CDR novedosa, advierte de los impactos potenciales en demanda de energía, uso de minerales, agua y espacio, así como en la aceptación social de grandes infraestructuras de captura y almacenamiento.

En consecuencia, el capítulo aboga por diseñar estrategias de CDR que se mantengan dentro de límites de sostenibilidad razonables y que eviten apostar por escenarios que exigen despliegues de CDR en el extremo superior de los rangos de potencial estimados. Reducir emisiones más rápido en la próxima década, señala, permitiría depender de menos CDR en el futuro y aliviaría parte de estas presiones.


 

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