Para un fructífero avance del CDR (Carbon Dioxide Removal), consideramos que el I+D juega un papel fundamental en su progreso. El segundo capítulo de la tercera edición de “The State of Carbon Dioxide Removal” analiza el estado de la investigación y desarrollo en tecnologías de captura de CO₂ atmosférico.
¿Por qué importa la I+D en captura de CO₂ atmosférico?
Este capítulo analiza la I+D en tecnologías de captura de CO₂ atmosférico (CDR) y parte de una idea clave: para cumplir el Acuerdo de París hace falta una aceleración inédita de la innovación en tecnologías bajas en carbono, neutras y negativas. La I+D cumple un doble papel: a largo plazo, habilita que la CDR llegue a escalas climáticamente relevantes; a corto plazo, permite construir una cartera diversa de métodos complementarios para adaptar las estrategias a distintos contextos y preferencias políticas.
La innovación en CDR se entiende como un proceso no lineal, con bucles entre investigación básica, demostración y despliegue. Para analizarlo, el informe usa tres indicadores: subvenciones de investigación (entrada de recursos), publicaciones científicas (generación y difusión de conocimiento) y patentes (actividad inventiva cercana a la comercialización). Con ellos, el capítulo muestra un panorama mixto: la financiación específica crece y se diversifica, la producción científica aumenta y se desplaza hacia métodos emergentes, pero la señal en patentes es más débil, lo que sugiere que el salto hacia tecnologías comercializables aún no tiene el ritmo necesario.
Financiación de I+D dirigida al CDR
Entre 2005 y 2025 se identifican unas 7.300 subvenciones de I+D en CDR, con alrededor de 1.400 iniciadas entre 2023 y 2025, por un total de unos 5.600 millones de USD, de los que 1.900 millones corresponden solo a esos tres últimos años. Aunque el número de proyectos activos baja ligeramente y las nuevas subvenciones caen un 32%, el volumen total sigue creciendo por un desplazamiento hacia proyectos más grandes. En todo el periodo, la financiación anual de CDR aumenta en torno a un 15% de media, por encima de otras tecnologías bajas en carbono, y mantiene un ritmo cercano al 13% en 2023–2025, en línea con el aumento de publicaciones.
La financiación está muy concentrada en pocos métodos: secuestro de carbono en suelos (24% de las subvenciones activas en 2023–2025), biochar (18%) y forestación/reforestación/gestión forestal (14%). Tecnologías como DACCS (Direct Air Capture with Carbon Storage) y BECCS (Bioenergy with Carbon Capture and Storage) representan solo el 11% y el 4% de las subvenciones, pero absorben el 22% y el 17% de los fondos por su mayor tamaño medio. También existe concentración geográfica: históricamente, la mayoría de la financiación viene de Norteamérica y Europa, y en los años más recientes Europa pasa a liderar claramente, mientras el resto de regiones apenas suma una fracción relativamente pequeña. Esto implica riesgo de brecha en capacidades de CDR si no se refuerza la I+D en regiones hoy subrepresentadas, especialmente en tecnologías de alta durabilidad.
Producción científica: campos maduros y nuevas fronteras
En términos de publicaciones, el capítulo registra decenas de miles de artículos sobre CDR desde 2005, con un crecimiento rápido y una aceleración notable en los últimos años. Los campos mas maduros como biochar, métodos forestales y secuestro en suelos siguen ampliando su literatura, pero con ritmos más moderados conforme el volumen acumulado aumenta.
La novedad es el fuerte crecimiento en tecnologías emergentes: DACCS, aumento de alcalinidad oceánica y productos minerales muestran tasas de incremento anual muy superiores a la media, señal de que se están convirtiendo en focos importantes de investigación. En cambio, fertilización oceánica y enterramiento de biomasa presentan descensos en número de artículos, aunque sobre bases aún pequeñas y con mucha incertidumbre. A nivel geográfico, la investigación se concentra en Asia oriental (especialmente China, con liderazgo en biochar), Europa y Norteamérica, mientras otras regiones ganan peso relativo pero siguen en volúmenes bajos.
Patentes: innovación inventiva más lenta y desigual
La tercera dimensión es la actividad en patentes, usada como indicador de invención próxima a mercado. En CDR, las familias de patentes crecen con fuerza hasta comienzos de la década de 2010, pero luego muestran una tendencia descendente, en contraste con el aumento moderado de las patentes de mitigación climática en general. En conjunto, las patentes ligadas a CDR representan una fracción muy pequeña del total de patentes de mitigación.
La caída se explica en gran medida por el retroceso en patentes de BECCS, que llegó a concentrar una parte muy alta de la actividad inventiva y luego disminuye de forma sostenida. DACCS mantiene una presencia estable y significativa, mientras los productos minerales emergen como uno de los principales focos de patentes en CDR, junto con un aumento gradual en patentes sobre biochar. Aunque los datos más recientes deben interpretarse con cautela por los retrasos en la tramitación, la señal general es que la I+D científica y la financiación avanzan más rápido que la invención orientada a mercado, lo que indica que la transición del laboratorio al despliegue comercial todavía no se ha acelerado lo suficiente.
Implicaciones para políticas de I+D
El capítulo concluye que combinar información de subvenciones, publicaciones y patentes con datos de potenciales técnicos, costes y contextos socioeconómicos es clave para orientar la financiación pública y el apoyo a la implantación temprana de CDR novedosa. Hoy, la financiación y la producción científica se concentran en unos pocos métodos y regiones, mientras la actividad inventiva se focaliza en tecnologías como BECCS, DACCS y productos minerales, lo que puede generar una cartera global de CDR desequilibrada.
Para reducir vulnerabilidades, se recomienda reforzar la diversidad de métodos y actores, apoyando tecnologías emergentes con alto potencial pero aún poco exploradas, y aprovechar mejor el papel de la I+D generalista, asegurando que grandes programas sobre energía limpia, resiliencia de ecosistemas y materiales avanzados incorporen explícitamente objetivos de captura de CO₂ atmosférico. Con ello, la comunidad de política científica puede diseñar carteras de I+D que no sólo incrementen el volumen de investigación, sino que aceleren de forma coherente la transición hacia tecnologías CDR disponibles y escalables en las próximas décadas.

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